CEMIL

Un motivo más para vivir

16 de septiembre de 2016

El día 8 de septiembre, el campo Aéreo del Ejército General José Joaquín Matallana Bermúdez, recibió a un pequeño invitado muy especial a sus instalaciones, se trata de Stiven Parmenio Silva Caballero, un joven de 14 años, quien vino acompañado por su hermano menor y sus padres.
Stiven ha pasado la mayor parte de su corta vida entre médicos y hospitales debido a su delicado estado de salud, producto de una agresiva leucemia. Sin embargo, a pesar de los desalentadores pronósticos médicos, este joven sueña con convertirse algún día en piloto militar. Gracias a la iniciativa y el amor de su madre, María Caballero, y a la División de Aviación Asalto Aéreo en conjunto con la Escuela de Aviación del Ejército, Stiven hizo realidad su más grande anhelo: ser piloto por un día.

El recorrido inició con una visita al Señor Brigadier General Emiro José Barrios Jiménez Comandante de la División de Aviación Asalto Aéreo, quien le dio una efusiva bienvenida, le relató algunas anécdotas sobre la vida de los pilotos militares y tras una amena conversación, en la que le hizo una cordial invitación a ser parte del Ejército Nacional, le regaló un avión a escala en nombre de toda la División. Luego pasaron a conocer los hangares del Batallón de Aviones, en el cual el joven junto a su familia, tuvieron la posibilidad de conocer de cerca el maravilloso mundo de la aeronáutica. Después llegó el momento más emocionante; su primer vuelo en un simulador de helicóptero, en el que demostró su gran destreza para sobrevolar la aeronave. Como el más experto de los pilotos reflejó confianza y seguridad mientras estaba al mando de esta misión. Los capitanes que lo acompañaron en el simulador quedaron sorprendidos y lo felicitaron por su gran habilidad.

La jornada concluyó en el auditorio de la División de Aviación Asalto Aéreo, con la entrega de regalos a él y a su familia, quienes manifestaron su inmenso agradecimiento por todas las atenciones recibidas. La Escuela de Aviación del Ejército le hizo entrega a Stiven de un diploma en el que se le reconoce como Piloto Honorífico, y le puso el distintivo; las alas doradas que lo identifican como piloto. Su hermano menor conmovió a los asistentes del auditorio cuando expresó que nunca había visto a su hermano tan feliz.

De esta manera, queda demostrado que el amor y la unión familiar son más fuertes que los obstáculos de la vida. Esperamos que no sea ésta la última oportunidad en que Stiven vuele una aeronave y que regrese para ser parte del Ejército Nacional.
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